Miguel Grima,el alcalde asesinado de Fago (Huesca), había presentado denuncias por amenazas a unos ciudadanos vascos, a los que había denegado el empadronamiento en el pueblo, y también a personas que habitan en la localidad pirenaica de La Jacetania, muy próxima a Navarra, marcada ya por la tragedia.
"Mi inestimable capullo, tengo previsto debido a mi diagnóstico médico de depresión neurótica, instalarme en Fago... Tan filofascista que pareces, espero que tengas buenas razones para decirme que no me dejas instalarme como nuevo vecino... Llega la mayor de las pesadillas que pudieras tener... LA LIBERTAD... Tendrás noticias mías, más aún, pronto nos veremos...".
Todos conocemos la dimensión completa de una persona cuando vemos como evoluciona en diversos ambientes, en areas distintas de su ejecutoria diaria. Cambiamos con los amigos, con los padres, con el jefe o en el puti. Hay que sacar una media. Al juez Bermudez le ha salido bien bajita. La media, digo. Jejeje, tan seriecito, tan House, y coge la parienta y le pone las pilas. Elisa Beni Uzábal ha sido la directora más joven de un diario español, con 23 años, y hace con el calvorota lo que quiere. Ademas defiende a su niño de sus compis de tribunal malotes.
Henry dice en la columna de Umbral que los blogs no son la mejor invención en favor del lenguaje. Es cierto también que solo lo lee el autor, pero ¿quién si no? Para mi esto solo representa una nota de lo que compro, de lo que leo. Una bitacora que puedo leer y ampliar en el mundo entero.
We’ve seen themget off a plane. We’ve seen them get a Hollywood star. Now, we get to see them in their most useful and awesome form: wearing lingerie. Scope out the50 billion pics belowof the 12th Annual Victoria’s Secret Fashion Show held at the Kodak Theater in Hollywood last night. The show won’t be aired until December 4th, so consider this an early Christmas gift. I’m kind of like Santa Claus, if he was the end result of Superman knocking up Jessica Biel after a night of binge drinking and gambling. I really should write holiday specials for children. Enough pretty pictures to swaddle the Baby Jesus twiceafter the jump.
Acaba de publicar 'La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo'. El pensador francés reinterpreta las contradicciones de las sociedades del bienestar y examina las actitudes de lo que él denomina 'turboconsumidores', que, según explica, están regidos por el vacío y se debaten entre la euforia y la depresión. En su último libro publicado en España, La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo (Anagrama), el filósofo francés Gilles Lipovetsky da otra vuelta de tuerca al análisis del consumo de masas y reinterpreta las múltiples mutaciones y contradicciones de las «sociedades del bienestar», en cuyo centro hiperactivo y acelerado se debaten, entre la depresión y la euforia, los nuevos turboconsumidores. Cuando, en 1983, la editorial Gallimard publicó La era del vacío, de Gilles Lipovetsky, la obra, pese a algunas disidencias, supuso una irradiación internacional inmediata en el ámbito de la filosofía social. Traducida a una treintena de lenguas, sigue siendo el libro de culto sobre la posmodernidad.
El discípulo y amigo de Jean-François Lyotard, compañero del grupo filosófico Socialismo o Barbarie, se propuso, en palabras de Pierre-Henri Tavoillot, realizar «una arqueología minuciosa» de los fenómenos posmodernos. «Ya ninguna ideología política es capaz de entusiasmar realmente a las masas; la sociedad posmoderna no tiene ni ídolo ni tabúes, ni siquiera una imagen gloriosa de sí misma, tampoco un proyecto histórico movilizador. Estamos ya regidos por el vacío absoluto, un vacío que no comporta, sin embargo, ni tragedia ni apocalipsis», proclamaba el filósofo.
Para algunos pensadores europeos, Lipovetsky es el heredero de Tocqueville y Foucault. El se sitúa menos en una tradición filosófica estricta y más involucrado en reinterpretar la «historia del presente» o en plantear una «filosofía social de la contemporaneidad». Sus obras no han dejado de auscultar pormenorizadamente las múltiples facetas del sujeto moderno: las modas, en El imperio de lo efímero; las metamorfosis de la sociedad posmoralista, en El crepúsculo del deber; la evolución de la condición femenina, en La tercera mujer, con el varapalo de muchas feministas.
En Los tiempos hipermodernos, Lipovetsky dictaminó el agotamiento del término posmoderno y anunció la «era hipermoderna», diagnóstico de estos años febriles nuestros de hipercapitalismo, hipermercados, hiperterrorismo, hipertextualidad, hipersubjetivismo, hiperconsumo, hiperpotencias: la modernidad elevada, para bien y para mal, a grados superlativos. En este contexto de sociedades hipertrofiadas, Lipovetsky traza un retrato complejo del homo consumericus. Y, tras las pantallas rutilantes del mundo del bienestar, el pensador francés esboza la imagen de la «felicidad herida».
Pregunta.- Su colega Pascal Bruckner, en un artículo en Le Nouvel Observateur, valora el hecho de que su última obra plantee una dimensión sombría con respecto a lo que usted llama el turboconsumo de las sociedades de la opulencia. ¿Ha dejado de ver con optimismo las mutaciones sociales de la era consumista?
Respuesta.- En realidad, me han atribuido un optimismo que no es tal. En todo caso, me he negado a hacer valoraciones apocalípticas de las sociedades modernas. Cuando yo publiqué La era del vacío allá por los años 80, en los países democráticos se estaba produciendo un proceso de liberación de los individuos frente a las coerciones colectivas. Todos estos cambios se manifestaron en las conquistas feministas, en la liberación sexual, en la ductilidad de las costumbres, en el desencanto ideológico, en la instauración sin culpabilidad de un hedonismo generalizado. Y, por supuesto, vimos alzarse todo un universo en el que la seducción y el consumo constituían el centro de la gestión social. Mis análisis trataban de mostrar las luces y sombras de esos fenómenos de enorme complejidad sin caer en la demonización.
P.- En cualquier caso, en Los tiempos hipermodernos y en este ensayo sobre el hiperconsumo, se ha producido una inflexión, digamos más dramática, en sus interpretaciones. ¿Qué ha sucedido desde los lúdicos años 80 hasta llegar a lo que usted ha llamado la sociedad de la decepción?
R.- El contexto ha cambiado por completo, y también ha cambiado nuestro estado emocional. El turbocapitalismo y la rentabilidad inmediata han tenido efectos negativos, incidiendo en la incertidumbre laboral y en la inseguridad ante las prestaciones de jubilación. Los jóvenes se preocupan por el futuro y salen a las calles para exigir empleos fijos, lejos del carpe diem de los años 80. En España, tuvo lugar la Movida; en general, en Europa, en ese remanso económico, hubo una generación que yo identifiqué con la figura de Narciso. Se vivía en la seducción del presente, olvidando el sentido histórico. Ese espíritu no ha desaparecido del todo, pero está mezclado con sentimientos de inseguridad, provocados por el terrorismo, la precariedad económica, las catástrofes, las preocupaciones sanitarias, la angustia de no alcanzar determinadas metas.
P.- Y, sin embargo, los deseos de evasión, las grandes fiestas colectivas, la democratización de la moda y los viajes, la inflación de lugares de ocio prueban que la búsqueda del placer, aunque sea efímero, sigue siendo una constante. ¿La frustración que nos embarga al mismo tiempo es la marca definitiva de una sociedad desencantada?
R.- Vivimos simultáneamente esa paradoja. En la sociedad de la distracción, cohabitan las dificultades para manejarnos en la vida con el bienestar que conlleva la democratización de elementos generadores de placer, antes sólo asequibles para unos pocos. Pero el entusiasmo liberador de los 80 ahora se da por sentado, el hedonismo ya no se vive como una utopía a conseguir y la euforia ha dado paso a la ansiedad. Nos preocupa ante todo la salud, lo que vendría a limitar algunos excesos del pasado. Por otro lado, las estadísticas demuestran que la sexualidad (pese a la proliferación de pantallas-porno) es bastante menos satisfactoria de lo que habíamos imaginado hace dos décadas.
P.- ¿Aparece entonces el consumo salvaje como un sucedáneo de las ideologías salvadoras o las religiones?
R.- Sin ninguna duda. Antiguamente, en momentos de crisis, muchas personas se refugiaban en la iglesia, y ahora lo hacen en los centros comerciales. Para luchar contra la angustia, las sociedades tradicionales contaban con la consolación religiosa. La hipermodernidad promete un paraíso con bienes de todo tipo: se nos invita a viajar, a beber buenos vinos, a comprar objetos tecnológicos, a consumir cultura, a participar en las macrofiestas, para así paliar la desmoralización. De ese modo, los momentos de placer renovados se alternan con la depresión.
P.- En varias de sus obras, contradice a ciertos sociólogos, que ven en el consumismo un intento de distinción social. Usted sostiene que el consumo hoy es emocional, y, en esa medida, también decepcionante pasado el instante de éxtasis. ¿Cómo explica entonces el fenómeno imparable de la adhesión a las marcas, sobre todo entre los jóvenes?
R.- Yo no niego del todo las tesis de Veblen sobre los gastos suntuarios como elementos de diferenciación social. Esa inclinación seguirá existiendo, no tengo ninguna duda al respecto. Pero la fase actual se distingue por una vivencia interiorizada del consumo, más que por un exhibicionismo ostentoso de los bienes. Para los jóvenes, la marca no es tanto un signo de posición social, como un movimiento mimético que les hace identificarse con su grupo. La paradoja es que, en la locura de las marcas comerciales, los jóvenes construyen su propia individualidad a partir de igualarse a grandes masas consumidoras.
Hija roja de Dragó, que trabaja para Losantos (!!!!!!!!), nacida en Italia, en Roma, y pluriresidente en sitios tan dispares como Kenia y Marruecos. Roma le brindó su primer papel como actriz, pero eso no cuajó en carrera hasta que se afincó en Madrid. Tiene su casa en el castizo barrio de Malasaña, en la que vive con Tommaso, el economista cuatro años mayor que ella, padre de su hijo Mario. En España, comenzó en los noventa, presentando en televisión el programa Buenos días. Luego, vinieron Lo más natural, de Josefina Molina; Don Juan en los infiernos, de Gonzalo Suárez (sale en bolas); Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo, de Gómez Pereira; su experiencia como asesora en la producción mexicana Como agua para chocolate, de Arau; la serie Vecino, de Antena 3, Amo tu cama rica y Los peores años de nuestra vida, ambas de Emilio Martínez Lázaro. En Por fin solos, junto a Alfredo Landa, logró hacerse popular. Tiene increíble parecido físico con Virginia Mataix -cuando lleva pelo largo- y Ana Belén -cuando lo lleva corto, como ahora. Lleva el apellido Barilli como homenaje a su madre, muerta cuando tenía nueve años. Losantos (como hacen en la SER) la deja libre en la COPE para desparramar cuando hace sus crónicas feministas y libertarias con "Mujeres de la Historia", en las que valora su función revolucionaria en la Segunda República o dando caña a Pilar Primo de Rivera. Tambien lee los textos repipis en "Un año de amor". Hace critica teatral, doblaje (las Trece Rosas), y hace poco dirigió el casting de la bobada de Gonzalo Suarez «Oviedo Express».
Seguramente muchas empresas españolas han robado en América. Con la connivencia de los lugareños. También muchas han permanecido en momentos de ruina total. Aznar ha intentado intervenir en su política. ¿Ha sido malo para el pais en cuestión?
Viendo a Chavez, el gorila rojo, creo que Aznar no es un fascista (que patética palabra vacia de todo), sino un beato incompetente en lo referente a esa materia, que no en otras. No tenía que haber cesado en sus maniobras contra semejante mongolo. Pobre Venezuela. Con semejantes lideres, ¿a donde va el sud-continente?
Aqui tenemos a Enric Sopena o Llamazares, equivalentes a esos pelanas ágrafos y timadores, pero no gobiernan ni en su casa. Ayer vi Lions for Lambs y me dio que pensar. Me vi reflejado en el alumno cínico e incrédulo (que cómodo soy) que no acude a clase y Redford trata de rescatar de la inanidad. Es obvio que debemos cuestionar la sociedad en la que mamamos. Pero de una forma realmente transcendente. Presentar alternativas adultas. Creibles. No quemar banderitas y gritar por la calle. Todo muere desde dentro.
Norman abandonó esta dimensión terrena en plena polémica patria (de las que tanto gustaba) y España obvia el adiós de un titán gruñón, machista y pendenciero.
Este es el típico artículo lleno de morraco del diario EL PAIS. TIENE FRASES MEMORABLES. Ese tipo de pildoras de educación para la ciudadanía que nos suministra la institución desde hace 40 años en su proceso de reeducación para recibir el carnet de ciudadano aceptable. Primero nos ablanda con una descripción a lo Frank Capra. Allí ya mete su cuñita malvada como un puñal faldero, que pongo en rojo. Es una clase de vandalismo intelectuyal de primera clase. Un guión con tramas de colores que distribuye sistematicamente. Pura quina en imprenta. La frase subversiva/propagandista/subliminal que se cuela de rondón (en rojo), la politicamente correcta (en yellow) y el rebozo literario.
Artrítico y diabético, Lucio Urtubia Jiménez conserva, a sus 76 años, el espíritu rebelde, anarquista y revolucionario de su juventud. Albañil de profesión, contrabandista, atracador y secuestrador en defensa de sus ideales, llegó a poner de rodillas al First National City Bank norteamericano al inundar el mercado con miles de cheques de viaje falsificados en las postrimerías del franquismo. Le han llamado el buen ladrón, el último Robin Hood, el irreductible. Lucio ha bautizado su vivienda como Espacio Louise Michel, en honor a la luchadora de la Comuna de París, cuyo retrato adorna la estancia principal. Durante décadas fue un referente de la lucha contra la dictadura. Su casa de París era (y sigue siendo) un refugio no sólo para libertarios, sino para gente de todo pelaje: etarras, montoneros, tupamaros, activistas de las Brigadas Rojas italianas o de Acción Directa? Su vida, cuajada de huidas, atracos ("expropiaciones" o "recuperaciones", según su terminología) y cárceles, ha sido llevada ahora al cine. Los directores guipuzcoanos José María Goenaga y Aitor Arregi son los autores del documental Lucio, realizado con apoyo económico delMinisterio de Cultura y del Gobierno vasco (además de EITB y TVE).
Ya desde niño, Urtubia dio muestras de sus futuros derroteros. "Yo soy de Cascante, en Navarra, y me dedicaba a azotar, con ramas de ortigas, las piernas de las niñas burguesas. Me detenían y, como mi madre era pobre y no podía pagar la multa de cinco pesetas, me metían a la cárcel", recuerda riendo a mandíbula batiente.
Nacido en 1931, el joven Lucio aprendió a jugar al ratón y al gato con la Guardia Civil desde muy temprano. Aprovechando que tenía un hermano camionero, empezó a contrabandear café, fruta y otras mercancías por la frontera franco-española. "Ahí aprendí que tú puedes ganar 99 veces, pero que, si pierdes una sola, ya te puedes dar por jodido. O sea, que el revolucionario no puede fallar nunca y que no te puedes dejar coger", afirma. Entonces robaba para sobrevivir. Y siguió haciéndolo en la mili. Los militares descubrieron el saqueo, y eso forzóal soldado a escapar a Francia en 1954. La otra opción era acabar fusilado.
Sin oficio ni beneficio, casi sin saber leer, Lucio trabajó en París de alicatador, un oficio que ha mantenido hasta jubilarse a los 73 años. "El trabajo es lo mejor y lo más revolucionario", sostiene. Y repite una frase que ha convertido en su lema: "Si el paro y la marginación crearan revolucionarios, los Gobiernos acabarían con el paro y la marginación".
Sus compañeros le preguntaron un día: "¿Tú qué eres". Y él contestó: "Yo soy comunista". Y ellos replicaron: "¿Tú comunista? ¿Qué coño vas a ser comunista? ¡Tú eres anarquista!". Fue la primera vez que escuchó esa palabra, que desde entonces ha sido casi como su apellido, de tan pegada que ha vivido a ella.
Comenzó a relacionarse con las Juventudes Libertarias de la Fédération Anarchiste, en principio para aprender el francés, pero más tarde por convicción y porque allí pudo relacionarse con intelectuales de la talla de André Breton y Albert Camus (JUAJUAJUAJUA). "Al poco de vivir en París, el anarquista Germinal García me pidió que escondiera a tres revolucionarios españoles. Uno de ellos resultó ser el mítico Quico Sabaté. ¡Cuando me enteré de quién era! Porque entonces El Quico ya era conocidísimo entre nosotros. En la España franquista era el enemigo público número uno del régimen, pero para mí era dios", recuerda Lucio, pugnando con las lágrimas.
El encuentro con el célebre maqui que después sería asesinado en Sant Celoni en 1960, le marcó de por vida. El audaz guerrillero le facilitó a Lucio contactos con libertarios exiliados en Toulouse, Perpignan y París y con miembros de la CNT española en Barcelona, Zaragoza, Madrid y Pamplona.
Deslumbrado por su héroe Sabaté, empezó a emularlo realizando incursiones en territorio español. Posteriormente pegó una serie de robos y atracos por Europa armado con la metralleta Thompson que Sabaté le dejó como legado.
"En aquella época, las expropiaciones eran muy fáciles. Íbamos a cara descubierta. Los bancos no tenían cámaras de grabación, ni puertas blindadas, ni guardas de seguridad. Llegabas y los empleados se cagaban de miedo. Te daban todo en cuando veían las armas. Pero a mí me gustaban poco. Tenía miedo de hacerle daño a los trabajadores, que no eran más que unos asalariados de los verdaderos ladrones que son los banqueros".
Su oficio de albañil le facilitaba una cobertura perfecta. Lucio Urtubia se levantaba antes del alba y se iba a la obra. Como un clavo. Después, al salir del tajo, se convertía en un revolucionario. Y así, con semejante tapadera, ¿quién podía pensar que detrás de ese hombre casi analfabeto, de manos ásperas y manchadas de yeso, había un ácrata? "Nadie. El trabajo ha sido mi salvación", contesta Lucio, ante una exposición fotográfica sobre la Guerra Civil montada en el caserón donde vive.
El viejo edificio está en la Rue des Cascades, en el barrio de Belleville. Es una zona cuajada de inmigrantes, escultores, viejos refugiados políticos, contestatarios, jóvenes antisistema. En las mismas calles en las que actuó el legendario bandolero Louis Dominique Bourguignon, Cartouche, famoso en el siglo XVIII por saquear a los ricos para ayudar a los pobres. Una especie de Robin Hood. "¿Ah, sí? Eso es lo que me han dicho a mí muchas veces: que yo he sido como Robin Hood. ¿Y quién es ese Robin Hood?", pregunta, cándido, el anarquista. Mantiene la mente lúcida, aunque los recuerdos se agolpan atropellada y desordenadamente en su cabeza. Camina con torpeza (la artrosis) y tiene que vigilar su nivel de azúcar en la sangre (la diabetes). Pero invita al acompañante a dar un paseo por su barrio, donde conoce a todo el mundo y todo el mundo le conoce a él. El barrio está cuajado de imprentas. Le fascinan. Están muy ligadas a su vida y a su gran golpe: la falsificación de 8.000 hojas de 25 cheques de viaje de 100 dólares. Unos 20 millones de dólares de la época (los años ochenta).
Ya antes había comenzado su actividad de falsificador, de manera que no había exiliado que no tuviera documentos facilitados por él. "Yo no sé nada de imprenta. Mi mérito es que logré que trabajadores que sí sabían de eso hicieran carnés de identidad, pasaportes y cualquier documento. Los hacían idénticos y con los colores perfectos. Siendo un pelagatos, convencí incluso a empresarios para que arriesgaran su vida y su fortuna".
"Pues usted ha pasado a la historia como un hábil pendolista""¡Quiá! Yo sólo me ocupaba de dejar todo limpio en la imprenta. Rompía las pruebas, limpiaba los rodillos, los cauchos" Eso era muy importante, ¿eh? Una vez estaba quemando papeles en la chimenea y se quemó el hollín. Alguien llamó a los bomberos y llegó la policía cuando estaba en plena faena [ríe con ganas al recordarlo]. ¡Menos mal que me dio tiempo a esconder los papeles chamuscados!
En 1962 conoció al Che Guevara, (LA GRAN FAMILIA IGUALITARIA) al que propuso falsificar dólares americanos a gran escala. "Rechazó el plan diciendo que Estados Unidos seguiría siendo rico hiciéramos lo que hiciéramos. El Che no me gustó, me pareció flojo", dice.
Este viejo libertario ha saltado a la fama por ser el inspirador de un golpe maestro: la falsificación de 20 millones de dólares en cheques de viaje del First National City Bank, lo que estuvo a punto de llevarle a la quiebra.
"Compré en Bruselas 30.000 francos en travellers cheques con documentación falsa. Después compré el papel para las falsificaciones. Costó imitarlos. ¡Es muy difícil llegar a la perfección! Yo daba el visto bueno, pero no fabricaba los cheques porque no sé nada de imprentero.
"¿Cómo empezaron a dar salida a esas falsificaciones? ¿Nunca se dieron cuenta los bancos?" "Éramos un montón de equipos dedicados a colocar los travellers cheques. Primero entraba yo, y si todo salía bien decía a los demás: "La sala de baño está perfecta". Era la clave. Ahí empezaba la cadena. Los de los bancos, antes de pagar, miraban en una lista para ver si la numeración figuraba entre los robados o extraviados. Al ver que no, pagaban sin problemas. ¡Ja, ja, ja! No podían estar en la lista porque llevaban la numeración de los que compré en Bruselas" La primera oleada de cheques de viaje fraudulentos les reportó unos 300.000 francos, que sirvieron para financiar a montoneros, tupamaros y otros revolucionarios. Al poco, un ex cocinero de la cárcel de Segovia le confía a Lucio que tenía la posibilidad de vender todos los travellers cheques al 30% de su valor. ¡Menudo pelotazo! (GRAN ERROR EN EL ARTICULO)Pero después de una serie de citas con un norteamericano que estaba interesado en el negocio, el cerebro de la operación cayó en la trampa. Fue en junio de 1980 en el famoso café Les Deux Magots. Dio con sus huesos en la cárcel. "Es una falsificación de excelente calidad y por ello muy peligrosa", admitía un informe policial. Lo preocupante es que Lucio se niega a revelar dónde tenía escondidas las planchas de impresión. Y mientras este material esté ilocalizado, el banco corre el riesgo de sufrir un descalabro descomunal. El astuto anarquista llevaba varios meses entre rejas, pero feliz al comprobar que había logrado poner contra las cuerdas al mayor banco del mundo. Sólo cumplió seis meses de presidio gracias a un acuerdo extrajudicial con el City Bank, que consiguió hacerse con las planchas de impresión a cambio de retirar los cargos y, según Lucio, abonar 50 o 60 millones de francos. Lucio Urtubia es aventura y riesgos(animense jovenes acomodados, que necesito vender periódicos):cinco órdenes internacionales de búsqueda, incluida la CIA; un plan frustrado para secuestrar al nazi Klaus Barbie en Bolivia; la fuga del líder de los Panteras Negras; su mediación en el secuestro del diputado Javier Rupérez porETA político-militar" "¡Bah! A los periodistas sólo os gustan estas historietas". "¿Qué le parece la Ley de Memoria Histórica que impulsa Zapatero?" "No tenemos que olvidar lo que fue la dictadura. ¿Y esto de Fraga? ¿No dice Fraga que hay que olvidar? Fraga ya chochea. ¡Que olvide él, que tendrá remordimientos por mucho de lo que hizo! "Yo no estoy de acuerdo con la violencia. Yo no estoy por matar a nadie. En España, con todos los inconvenientes que se quiera, hoy hay libertad", responde cuando se le pregunta por ETA. "La libertad es para mí como Dios: inexplicable".
En el transcurso de laPrimera jornada del Masters femeninode Madrid (el 5 o el 6), la serbia Ana Ivanovic cumplió su vigésimo cumpleaños. Está muy buena. Gran discurso.
El Ayuntamiento de Casares (Málaga) ha aprobado con los votos a favor de los dos concejales del PP y los dos del PSOE la propuesta planteada por los siete ediles de IU para declarar persona no grata al eurodiputado popular Alejo Vidal-Quadras, quien hizo unas declaraciones contra Blas Infante, considerado el padre de la patria andaluza, quien nació en esta localidad. La moción presentada por el equipo de gobierno exponía que "el pueblo de Casares no puede permanecer impasible ante el insulto y la descalificación histórica de su hijo destacado" y señalaba que no son tolerables las afirmaciones del eurodiputado en las que llamó "cretino integral y fracasado a Blas Infante" en una tertulia de radio. Yo estoy de acuerdo con Vidal-Quadras. Creo que Blas es un ingenuo-tonto como Sabino Arana, un pobre sin energia.
Ni tres semanas ha sobrevivido Peter Viertel, el marido de Deborah Kerr (en la imagen ambos, en San Sebastián en 1967), a su esposa. El escritor y guionista de origen alemán moría a los 86 años en Marbella, donde se encontraba hospitalizado y vivía buena parte del año. La muerte de su esposa, enferma de Parkinson en los últimos años de su vida, le afectó mucho, según ha contado un amigo. Autor del guión de 'La reina de África', trabajó también con Alfred Hitchcock y Clint Eastwood.