jueves, mayo 24, 2007

Libertad, fraternidad, desigualdad. Derechazos.


Con este horrible título y lamentable portada se despacha mi querido Fernandito, tras afirmar en su presentación que no está «dispuesto a soportar» una segunda legislatura bajo el mandato de Zapatero: «O él se va del Gobierno, o yo del país». Ay, si yo pudiera...
«Con este libro resucitaré a todos mis enemigos, que podrán encontrar pan donde hincar sus dientes», explicó Sánchez Dragó en el Ateneo de Madrid, acompañado por el periodista Benjamín Prado. El escritor enumera bajo el título ¿Quién soy yo? todas aquellas cosas que le «hartan» y entre las que destacan: «Los mil y un controles del putisocialismo, Zapatero, los turistas, los coches, los bancos, los Estados Unidos, España y Europa».
En este sentido Sánchez Dragó añadió: «No puedo ser de izquierdas porque es una secta del cristianismo, ya que recoge la más delirante idea que jamás se haya formulado: el igualitarismo». Por este concepto, según el escritor, «nos descabezan, que es todo aquello que nos hace personas e individuos. Esto es eliminar el criterio de excelencia, como el multiculturalismo, ya que no es lo mismo el tam-tam de una tribu africana, que la Novena Sinfonía de Beethoven; ni un grabado celta que Las Meninas de Velázquez», sentenció.´«Esta desaparición de los valores» y la idea de «desarrollismo», un concepto del que hacen bandera todos los políticos, comentó Dragó, son sus «bestias negras».
En Libertad, fraternidad, desigualdad. Derechazos relata cómo «los socialistas, en particular, y la gente de izquierdas, en general, detestan la libertad», y que, aunque se considera «apátrida», ha vuelto a «sentirse español y a defender la idea de España», porque nuestro país en estos momentos es «una doncella desvalida». En cuanto al programa que dirige, y al que dedica el último capítulo de este libro, el escritor lo calificó de «fenómeno televisivo» debido a su subida de audiencia: «Supero a Buenafuente y doblo a Eva Hache. Estoy perplejo por el poder social que da la tele», indicó el escritor, quien aseguró que la venta de rosas amarillas en Madrid se ha visto incrementada desde que decidió poner esta flor como adorno en su escritorio del programa.
El periodista, que se define como «un anarquista de derechas», dedicó unas palabras a las críticas vertidas contra su programa, en el que, según sostuvo, no existe «manipulación alguna, sino opinión».

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