jueves, abril 30, 2015

Todos mienten. España como Lázaro en Salamanca




Las fuerzas opositoras al Señor Rajoy (constituidas por todos los ciudadanos que no votan a su partido y más de la mitad de los que lo votan) siempre han reprochado al Presidente del país que mintió a todos, desde el principio de su campaña hasta el final del mandato. Lo hizo. Y seguramente más de lo necesario. Pero la verdad es que cualquier atisbo mínimo de verdad habría resultado insoportable. 

La verdad española es que no se pueden pagar las administraciones autonómicas, que no podemos mantener las pensiones (muchos ni las veremos), que la sanidad universal es insostenible, que los hospitales o colegios cuentan con unas plantillas enormes. Las asociaciones, fundaciones, observatorios, grupos de estudios, defensores del pueblo y demás entidades de orden público aparecen continuamente debajo de cajones y carpetas. Y son en gran medida asentamientos de partidarios o abrevaderos compravotos. No podemos mover a este elefante si no pagan impuestos las palomas, las moscas, las nubes, los ácaros y los protozoos. 


No conozco de manera continuada a otros países tanto como a España. He trabajado temporadas en muchos y no es razonable ni justa esa perpetua afirmación que nos sitúa en la comandancia de cualquier ranking vinculado con la corrupción, la vagancia, el analfabetismo, la inferioridad, lo irracional. 

España tiene como particularidad algunas de esas taras que nos vinculan con lo mas oscuro, pero no es la peor nación del universo mundo. En otros países se roba, se mata, se humilla a las mujeres, se maltrata a los animales, se defrauda al fisco, se conduce mal o se impagan salarios, mucho mas que aquí. España es pícara. Y la picaresca procede de la pobreza y la ausencia de nuestra propia Ilustración.  El pícaro es por naturaleza un superviviente (el rico pícaro suele ser el rico nuevo). Y si para prosperar debe arrancarse un ojo, dejando ciego al rival, lo consentirá. La envidia es la enfermedad del ignorante y la picardía una de sus bellas artes.


Como pueblo con una formación históricamente endeble somos fácilmente maleables. La falta de confianza entre los españoles no surge de forma espontanea. Es un gran negocio. No es una conspiración masónica ni antiimperialista. Es algo que ha permitido a unos pocos enriquecerse antes y después de la muerte del Caudillo. Mucha gente de 45 años no conoce la Constitución, y tiene una percepción del "como es arriba es abajo" del Kybalión mas propia del Brumario de Marx que del hermetismo del XIX. 

Alemania cuenta con un curriculum de corrupción importante. El record de la empresa Siemmens no encuentra equivalencia en España. Tal vez la Junta de Andalucía, pero con dificultad. Las irregularidades del nuevo aeropuerto de Berlín (inconcluso y que  empezó a construirse en 2006) derrocarían un gobierno aquí. 


En 2012, el presidente de Alemania, Christian Wulff, tuvo que dimitir después de que el diario Bild destapara que había adquirido su casa gracias a un crédito privado de un empresario particular.

En Inglaterra, en 2012 el Barclays, uno de los mayores bancos del Reino Unido, fue condenado a pagar una
multa de 263 millones de euros por manipular el Libor y el Euribor.



En Italia se ha amañado hasta el sacrosanto calcio, la mafia controla medio país, el Presidente no falta a ninguna causa que se precie...Son nuestros mas próximos en carácter. Pero no odian Italia.


En Francia, Jacques Chirac fue condenado a dos años de prisión por malversación de fondos cuando era alcalde de París, pena que no llegó a cumplir, y tuvo negocios con Sadam. Mitterand mantuvo excelentes relaciones con la ETA. Sarkozy vive en un pleito sin fin. Dominique Strauss-Kahn sufrió una trampa estimulada por sus rivales parisinos y que no dejaba de ser un golpe de estado contra el FMI.


El problema español tiene la particularidad del cainismo irracional, fruto de la ausencia de una formación no solo en materias de conocimiento clásicas sino también en valores morales, a causa de nuestro nulo tránsito por la Ilustración. A la misma "intelectualidad" le interesa una turba ingenua y permite la edición de libros de texto en los que Jose Antonio aparece como un golpista de los años veinte, Hemingway como un héroe prístino (aún tras la reciente confesión en cartas intimas  de dar muerte a 122 prisioneros alemanes), Andreu Nin como un talento "desnortado" ("algo haría para ser despellejado"), o la Segunda República como un edén puro de malicia. Es la perpetuación del "vivan las caenas". España vive sus días como una venganza. Y no aprende de sus errores. Olvida quien la llevó siempre al abismo o, lo que es peor, nunca lo supo.


El rumor más sórdido es aceptado si puede demoler al que simplemente no nos place, y si roba "el nuestro" tampoco fue mucho. Hemos vivido la crisis mas dura desde la posguerra. Caritas, en Informes muy ajenos a su negociado, retrata una realidad devastadora. Los números del Ine describen algo semejante. Hoy como chófer fui al AVE, a un restaurante de moda muy caro, al Aeropuerto Adolfo Suárez y a una de las carreteras hacia el levante español. No se podía transitar en ninguno de los lugares. 

Mentimos muchos. No tributan gran parte. Tenemos la clase política que merecemos. Somos su cantera. Queremos vivir como si fuera el último de nuestros días, pero queremos tener ahorros cuando vemos que no lo fue. Y tal vez si lo fue. Y quizás estamos muertos. Y guiamos en el más allá a un tal Lázaro. Que ve mucho más que nosotros. 



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