Hay personas que siempre son condenadas por el rostro. La verdad es que dice mucho de todos nosotros. Siempre con esa cruz. Siempre el satiro...
Hay personas que siempre son condenadas por el rostro. La verdad es que dice mucho de todos nosotros. Siempre con esa cruz. Siempre el satiro...
Dos octogenarios, Yoshio Yamakawa (87, Osaka) y Tsuzuki Nakauchi (85, Kochi) afirman ser soldados del ejército imperial japonés y que lucharon durante 60 tacos contra invisibles soldados norteamericanos. Ignoraban que la Segunda Guerra Mundial había finalizado. Fueron ayer hallados en la selva de la isla filipina de Mindanao. Nunca pasaria esto con un socialista.
Ser un Benitez solo puede ayudar para ser torero. En Madrid te ayudan con los crios. En Valencia te ningunean, te reprochan ese ordenador que te compran y te cobran las entradas de tu familia en partidos importantes. La Uefa pasa de ti. Mantener la frialdad un partido tras otro, con esa cara de chulo castizo interpretando a Seneca, te da estas satisfacciones. Solo Anfield te acoge. Ser Benitez hoy es satisfactorio. No buscas eso pero acaba viniendo si te diviertes en el proceso. La fria venganza. Un magician in Liverpool.
Seres equivocos. ¿Realmente existe Franziska? La aria complexión, imposible e infame, que desde Germania nos mengua, si que existe. Cuerpo abismal.
No me comas, Franz, no me comas.
Vivir hoy en el mundo exterior es reiterar el sueño, repugnante sensación de ausencia de control. Uno se levanta y se aferra a pequeñas miradas sobre pequeños objetos. Son anclajes que ayudan a caminar ajeno a la demencia de lo onirico, al ardor de las heridas, la hiel mansa del letargo. Es como cuando muere alguien muy cercano y paseas tras la noticia, todo te cubre de indignación y preguntas mil veces porqué el mundo continua y la gente se ríe. Parece que la turbación funeraria solo pertenece a un sueño que solo cabalga contigo.
Esa somnolencia reina en mi pueblo. La defunción de una forma de vida se revela ante mis ojos. La sensación de vivir un sueño decadente se apropia de mi mente, de mi ánimo. Todo me huele a cadaver y camino con un pañuelo que me aisle de hedores y pestes. La maravilla que otorga eternidad a lo efimero, a lo diminuto, me despoja del trazo fino en mi vida. Salpica la gota grasa de pintura espesa: grotescos personajes desbaratan un hogar protector en virtud de gigantescas ideas que superan sus potencias. Se creen en posesión de misiones de hombres; las vomitonas de la mili llegan aquí. Un mono desquiciado, aupado por extremas masturbaciones, sin corazón, sesgan cabezas primorosas con una sierra a gasoil. Todo universo se generó con una revuelta, plena de fuego y sedición, hasta que los matarifes y saturnos cesan por agotamiento y hastío de comer hijos. Solo la siguiente generación vivira tranquila hasta que nuevos cortes cercenen cerebros.
Los portadores de palabras son los primeros que encienden el fuego del eterno retorno. Son seres sin hijos verdaderos. Solo anticiparse a su cobardia ejecutora salva esa reiteración del ciclo de estos bastardos de Nietzsche, sin su valor demencial. Para vivir una realidad plena debemos matar los sueños de otros y así poder exterminar los dias del gatopardo. La decadencia se trabaja, no nace, y se puede aniquilar.
Mi generación va a vivir un instante que nunca fue una idea posible, ni siquiera algo relevante, para ella. Sumida en la colección de trofeos, placeres, egotismos e inmuebles, nunca valoró lo adquirido por sus padres. Yo solo lo aprecio ahora. Vamos a ser testigos de unos tiempos terribles. Fin de una obra mediocre pero plena de historia y avatares. Me preparo para ello.
DoubleViking dice de Bandidas:

